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martes, 10 de noviembre de 2009

Estilos de enseñanza

Hoy tuve una gran diferencia en relación a cómo educar/formar alumnos. Todavía en los colegios se siguen viejos sistemas de "demostración". Entiéndase una carpeta para que los padres vean que hacen algo. Ahora, ¿es ese el único modo de enseñar? ¿Los padres son tan retrógrados que por ver unas hojas escritas (quizá copiadas a desgano del pizarrón o dictadas a fuerza de lograr silencio)consideran que los chicos aprenden? Me sigo sorprendiendo. El aprendizaje, en primera instancia no es instantáneo, y es un proceso maravilloso que pueda comenzar en el aula como disparador inicial de algo que ha de completarse muy probablemente en ausencia del docente (hay que bajar un poco el narciso y aceptar que uno es un humilde vehículo de transmisión, que intenta abrir puertas para que ellos atraviesen o no. Quizá no es el momento, queda entornada y más adelante la abrirán).
Ahora, pretender que por escribir varias hojas los chicos "trabajaron" me parece cuanto menos absurdo. ¿A quién hay que "demostrar" esto? Como padres vamos viendo el producto de los sembrado con nuestros hijos a través del diálogo, conductas, actitudes, etc. Es bastante más complejo que abrir una carpeta y ver "cuánto escribieron". Cuán limitada esta apreciación, de cuánta maravilla se pierde. El compromiso de estar parada frente a un grupo de jóvenes excede con creces el simple conformismo ajeno. Es una instancia superadora en la que se ambiciona sacar lo mejor de cada uno, que ellos mismos se sorprendan de lo que son capaces.

miércoles, 7 de octubre de 2009

En la educación está la esperanza

Hoy tuve el enorme privilegio de conocer la escuela nº 23 de Villa Astolfi, Pilar, en la provincia de Buenos Aires. Ingesar en el edificio es sumergirse en la esperanza de una Argentina mejor, donde con voluntad todo es posible. Conocí a dos maestras que aman lo que hacen y lo demuestran en el destello de sus admirables ojos. Trabajan con grupos muy nuemerosos de chicos que viven realidades durísimas; hambre, carencias, soledades y otras yerbas. Así y todo, muchos colegios podrían envidiar la conducta del curso en el que hoy estuve.
Llegué justo cuando repartían la merienda, conocida como "copa de leche". "Siempre traían facturas con mate cocido", me explicó una de las "seños", como le dicen los chicos. "Este año hicimos un proyecto para hacer más variado el menú", se entusiasmó la otra. El resultado fue que hoy se tomaron un exquisito postre de chocolate, que lo alternan con fruta, gelatina, yogur con cereales, alfajores y otras cosas que con gran amor las docentes se ocuparon por seleccionar. Consultaron a la doctora de la salita (Centro de Atención Primaria), para que supervise lo nutricional y negociaron con el proveedor de facturas y mate cocido, para que traiga estas variantes al mismo precio. El Estado gasta lo mismo, y los chicos incorporan alimentos que no están habituados a recibir en su casa. "Es impresionante cómo costó el hábito de la leche. Al principio sólo tomaban el mate cocido (infusión muy económica a la que están acostumbrados), cuando había chocolatada muy pocos la probaban. Ahora que están familiarizados, incorporan la leche en varios alimentos", se enorgulleció la maestra del grado. Los pelos movedizos que enmarcan una cara más que entusiasta, son una metáfora de la chispa que tiene en su interior, todo se enciende alrededor, es contagiosa.
En el momento de distribuir el postre de chocolate, ningún chico se encimó o empujó. Habituada a ver apelotonamientos infantiles a la hora de salir de clase, en los recreos y varias situaciones, me llamó mucho la atención la conducta de este grupo. Totalmente ordenados se acercaban a quien servía la merienda, de a uno se alejaban y en ese orden esperaban su turno. Sentí que ingresaba a otra dimensión, donde valores como paciencia, tolerancia, orden y respeto eran habituales.
Qué bueno saber que hay grupos de argentinos que trabajan de esta manera. Tanta queja se escucha por ahí de ciudadanos que "pagan" los sueldos de empleados públicos... Los invito a conocer esta escuela y poder así cumplir con nuestra obligación tributaria, orgullosos.