martes, 25 de marzo de 2014

Otra vez al acecho

Ya el título colabora, "otra vez" sin duda expresa reiteración, repetición, y sin duda en este caso es un error. Tiene que ver con cómo uno vive o recibe las cosas y calculo que el "volver a empezar o que vuelva a ocurrir", debe estar más relacionado con la resistencia, que una no tiene ganas, cuerpo o fuerza para "otra vez sopa", como reza el dicho popular. Tanto preámbulo para enfrentar la enfermedad, para compartir en este loco rincón, el dolor que genera y recuerda el cáncer.
Ahora es Martína, una queridísima ex compañera del colegio con quien casi no tuve más relación después de compartir jornadas escolares diarias, hace ya casi 30 años. Lo escribo y no lo puedo creer, tanto tiempo ha pasado y sin embargo la siento tan cerca, me desperté pensando en ella, me duermo imaginando cómo afrontan todos sus amados semejante trago.... ¿Será que me despierta viejas sensaciones, recuerdos de etapas de tanto dolor?
Pero me resisto, no es "otra vez", es la primera para Martina (si bien hace seis años tuvo una intervención con resultados positivos), como para cada ser humano que vive. Más de una vez me explayé con que somos bastante similares y que no es tan original lo que nos ocurre, el vivir nos lleva por caminos ya transitados por otros, sin embargo para cada uno es la primera vez. Cada chiquito que aprende a caminar o escribir su nombre, vive una situación única y particular más allá de la reiteración a lo largo y ancho de la orbe.
Por eso no dejo de pensar en Martina, una persona tan buena que ha transitado muchas dificultades y ahora le toca otra más. Pienso en sus mellizas de doce años, sus padres, hermanas, marido, amigas y tantos tantos que la quieren. En su vida formaré parte de los recuerdos de la infancia y adolescencia, poco me preocupa, pero dificulta mi posibilidad de acercarme. Otra amiga que tampoco tiene vínculo cercano, me contó anoche que la llamo y la felicité, sinceramente me cuesta acercarme en este momento. Finalmente lo haré, ni idea cómo, pero quiero manifestarte que rezo mucho por ella y estoy a disposición para lo que necesite.
Está la enorme tranquilidad que por la vida que ha llevado, está rodeada de amor. Las buenas personas, en los momentos difíciles, suelen tener dónde sostenerse. Sin duda la excepción hace a la regla, pero he visto cómo se cosecha lo que se siembra a la hora de la verdad. Ahí surge con crudeza la realidad de los vínculos, si son francos y honestos, "simétricos" (las comillas tienen una connotación personalísima), interesados o perversos. Hay tantos casos injustos, pero la enfermedad (todavía ni menciono final, ayer me auguraron gran optimismo desde el diagnóstico médico) tiene que ver con cómo vivimos, si abiertos o cerrados, optimistas o fatalistas.
Ayer se cumplieron dos meses de la partida de Fernando, gran amigo de mi marido. Fue un cáncer de huesos fulminante, unos tres meses de internaciones, decisiones y muerte. Otra vez la muerte. Y ahí el título, será que comprender que la finitud tiene que ver con la reiteración de esta palabra... Que más allá de la capacidad racional, algo en las tripas se nos resiste, que nunca es el momento... Salvo en la vejez, pero ¿a partir de qué edad? Duele, siempre duele, por más alivio que le produzca a quien padece una agonía, por más respuestas que querramos darle, la muerte...
No quise repetir "duele", prefiero dejarlo abierto y que cada uno complete el significado. Del polvo vienes y en polvo te convertirás: nacemos, vivimos y morimos ¿quién no lo sabe? ¿Será que jugamos a las escondidas y hacemos un pacto de silencio o ceguera? Y hasta que no se manifiesta o se presenta ¿seguimos como si todo fuera para siempre?
Divina canción que canta Fabi Cantilo "Nada es para siempre" de Fito Páez. Estos simbronazos mepa que nos dan ese ramalazo de finitud taan necesario, ser concientes que cada momento es único, gran oportunidad, regalo de vida. Esta mañana desperté y abracé a mis hijos distinto (como tantas otras veces). Gracias Martina por ser vos el vehículo esta vez, espero poder serlo para vos con algo que te ayude, sume y sirva para transitar lo que toca lo mejor posible. Porque así como me dijo una amiga el otro día, más allá de enfermedades o saludes, nadie sabe cuándo le toca. La enfermedad puede ser preámbulo de la hora final, o no. Y la salud más absoluta también puede ser la despedida de este mundo.
¿Será la incertidumbre lo que cuesta? Y volvemos a la escondida y la ceguera por necesidad de aferrarnos, ¿por la imposibilidad de gozar el segundo como único y andar libres sabiendo de lo incierto de todo? Por hoy basta de preguntas, me voy a vivir que ahí surgen las mejores respuestas.

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