jueves, 4 de marzo de 2010

Gente común

Mi gran asesor de ideas, visiones y estrategias, volvió a acertar: al final todos somos más parecidos de lo que creemos. Entre dos habitantes de lugares remotos son más los puntos en común que las diferencias.
Las necesidades básicas se comparten, cada uno a su modo, respondiendo a su cultura, costumbres, folklore, tradición, etc. Sin satisfacerlas no podemos seguir, ahí algo elemental nos iguala. Si bien yo creo que nos hace tan distintos el modo de vivir, circular, comer, amar, dormir, convivir, entre otras cosas que hacen a diarialavida.
Yo me devano los sesos con sesudos cuestinamientos, preguntas que atormentan, planteos de lo recorrido y al final caigo en la cuenta que soy una más. No sé si todos se harán tantas preguntas, pero sí que navegamos por un río similar. Ya nos une el blog, en varios momentos pensamos qué escribir/publicar y en otro lo concretamos. Cada uno en su idioma, contexto socio histórico y desarrollo (o sub) tecnológico, pero todos blogers.
Y lo de gente común tiene que ver con esto, asumirse corriente, como tantos otros. Si bien todos somos únicos e irrepetibles, lo que nos ocurre sí lo es. Modificamos el modo de asumirlo, enfrentarlo: la muerte, la vida, el amor, las pérdidas, ilusiones, decepciones. Corto la enumeración, porque terminaré llorando si esto es tabulable, sostengo que no. Aquel asesor sostenía que todo es cuantificable, y me resisto a compartir semejante matematicada.
En absoluto es así, no existen porcentajes de sentimientos (15% de rencor, 0,2% de resentimiento, y el resto... una mezcla de envidia y temor?: una locura!!!!)
Agradezco que las personas seamos un poco más complicadas que esos números.
En ese misterio incomprensible de cómo somos en el fondo, que nos moviliza y nos pasa frente a las cosas, radica la maravilla humana.

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