lunes, 21 de diciembre de 2009

El día más largo del año, equinoccio de verano... bah! (verdadera)

Ahora sí, arranco con el día de calor: empezó el verano sin dudas aquí en Pilar. Hizo calor, y mucho, pero se podía respirar, corría el aire y el sol lastimaba. Anduve todo el día con unos pescadores verde oscuro (pantalones que llegan un poco más abajo de las rodillas) de un material más liviano que el jean (denim en realidad, la tela de Nemis, lugar de origen de los arhicionocidos vaqueros). Cada vez que un rayo de sol osaba llegar a esta prenda de vestir, el epitelio de mis piernas lo indicaba con una gran alarma a mi cerebro: realmente insoportable. En cuanto pude me vine a buscar una pollera de emergencia (podría tener una siempre en la guantera para casos de necesidad, o zapatillas/zapatos cuando refresca y estoy en sandalias, algo parecido con un abrigo o una remera de breteles..., otra que botiquín. Mañana lo cambio) y seguí traqueteando acorde a la estación que tanto se espera.
Vi reflejado el verano en los hombros morochos de un joven que conversaba animadamente con otro sin poner atención en el sol, que calculo yo, le perforaba sus torneados músculos. Apenas unos metros más de circulación y un señor de mediana edad, con canas, descansaba su agobiado ser sobre una barandita de madera. El calor lo aniquiló. A mí el sueño, descanso y vuelvo, ¿o alguno pensó que podía zafar...?

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