domingo, 25 de abril de 2010

Estimular

¿Cómo estimulamos a nuestros hijos? La pregunta me parecía muy de consultorio periodístico, por eso no fue de título. Preparando algo en la cocina para la prole, me hice esta pregunta. Se me cruzó la particularidad de cada uno de mis hijos y cómo la compartimos. En base al perfil personal, cada uno tiene su rumbo.
Cuando hablo de estímulo, no pienso solamente en "salir" a buscar cosas para cada uno, si bien es algo que solemos hacer. Aludo al mundo interior de los padres, a la experiencia vivida. Cómo nuestro transcurrir puede ¿iluminar? ¿guiar?: No. Sencillamente puede estimular (o no) a los párvulos. La experiencia es única e irreproducible, la nuestra no servirá para que eviten un error o se acerquen a un acierto (si con la propia, tropezamos más de una vez con la misma piedra). Será la de ellos la que permitirá una nueva construcción personalísima.
Así y todo, me parece de suma importancia compartir la nuestra, sin agobiar ¡por favor! Es una manera de conocerlos y dejarles nuestro gusto por las cosas. La vida es pródiga en maravillas y mi mayor anhelo es que las descubran, que sientan pasión por hacer las cosas que elijan. Quizá no lo hagan de ese modo, pero que tengan cantidad de opciones, oportunidades. La vida es un enorme muestrario de posibilidadades, de cosas por hacer y descubrir. En la etapa que me toca, me gusta tentarlos a que descubran el maravilloso mundo que tienen por delante.
A veces las dificultades, la realidad cotidiana, nos encuentra más quejosos que jubilosos, más vencidos que triunfantes. Finalmente ellos se quedan con eso, con lo que ven día a día. Entonces qué mejor estímulo que los hijos: para estar bien, para ser coherentes y tener en claro qué queremos y qué hacemos. Ellos son el estímulo para vivir la vida como se merece, la exigencia para mostrar qué y cómo somos sin titubeos, con la mayor transparencia y honestidad.

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